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	<title>Pablo Helguera &#187; Short stories</title>
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		<title>Posada (1998)</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 02:41:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Short stories]]></category>

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Ninguno de nosotros queríamos ir a la posada de la casa del Simio
pero a todos nos obligaron, pues habían preparado según ellos una danza
lidereada por Rayek. Nadie nos había preparado para lo que pasaría esa
noche nefasta. Deberíamos haber sospechado cuando vimos que los vellos
púbicos del Simio servían de heno para el pesebre, y bajo [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><strong>N</strong>inguno de nosotros queríamos ir a la posada de la casa del Simio</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">pero a todos nos obligaron, pues habían preparado según ellos una danza</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">lidereada por Rayek. Nadie nos había preparado para lo que pasaría esa</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">noche nefasta. Deberíamos haber sospechado cuando vimos que los vellos</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">púbicos del Simio servían de heno para el pesebre, y bajo las linternas</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">rojas nos esperaba en la puerta la china que se perdió. Las cobijas</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">eléctricas de la tienda de junto estaban de barata. Yo siempre había</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">querido una cobija eléctrica, pero me dió pena comprar una entonces y</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">entrar a la casa con la cobija bajo el brazo. Me dolía el estómago de</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">los nervios pero no hicimos caso y entramos (yo y el Bolillo), donde nos</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">recibió el ruido de las frituras y el rumor de todo el grupo de gente</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que ya había llegado. Llegaron los borregos amaestrados que comenzaron a</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">cantar villancicos feos pero conocidos. Hacía un frío Finlandés, pero no</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">había samobares ni se iba a organizar una sesión de sauna obligatorio,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">como lo había prometido el Simio; (yo sólo había ido para ver a las</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">chavas desnudarse) y yo me deprimí de inmediato. Siempre eran así estas</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">cosas, que se anunciaban como los grandes eventos y terminaban siendo</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">las fiestas más aburridas. Los mazapanes sabían a rayos pero nos tuvimos</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que aguantar a que se presentara el programa, que comenzaría con la</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">danza de Rayek, seguiría por el show mediocre de la Suprema Filósofa (</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que no sabía actuar pero que todos se lo perdonaban porque tenía buen</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">cuerpo, porque siempre llevaba ropa interior roja y porque sus</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">presentaciones siempre terminaban en strip tease) y la conferencia final</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">sobre las moscas por el profesor Heidegger con diagramas y todo. La</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">atracción adicional que había prometido el Simio era subirnos a ver a su</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">tía catalana, loca y anciana, que<span> </span>había sido diva en 1918 y que siempre</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">cantaba encerrada en su cuarto. Eran otros tiempos, esos. La leche ya no</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">se vendía en recipientes de plomo. El simio había hecho un bello pesebre</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">con patos de hule y esponjas rosas, pero<span> </span>algo le faltaba para acentuar</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">el espíritu navideño. En realidad algo muy importante faltaba, pero los</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">organizadores de la posada no parecían, o querían, advertirlo. Pronto</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">comenzó a prepararse todo para la danza de Rayek que se estaba alistando</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">en el baño. &#8220;Es que usa cinco capas de maquillaje y se viste como Walter</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Mercado&#8221;, dijo el Simio. En ese momento comenzó a llegar el ponche, del</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que todos nos comenzamos a servir. A mí no me gusta el ponche y no lo</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">probé (era obligatorio tomar, pero yo nada más hacía como que tomaba),</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">aunque el Bolillo dijo en ese momento que el ponche tenía un sabor</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">lejano a astringosol. Recuerdo que en ese momento le comenté al Bolillo</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">algo así como que este tipo de reuniones ya no tenían ningún sentido,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que hace diez años nos divertíamos un montón pero que ahora todo parecía</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">forzado y que el Simio era un pobre diablo. El Bolillo dijo algo así</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">como que valía la pena tan solo para ver a la Suprema Filósofa, que</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">todavía estaba muy bien y que no había engordado tanto como las otras</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">chavas, y que seguramente ella era la única razón por la que el Simio</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">organizaba estas cosas en su casa.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Pero en medio de uno de los villancicos, alguien lanzó un alarido, que</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">se combinó con los cantos de los borregos. Abriendo temerosamente la</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">puerta del baño, se vio a Rayek tirado en el suelo, vestido</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">efectivamente como Walter Mercado, pero muerto y con la cabeza metida en</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">el escusado, flotando. ¿Quién fue el maldito? Gritó furioso el Simio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Todos corrieron a ver el nefasto crimen.<span> </span>&#8216;Nadie puede salir&#8211; dictaminó</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">la Suprema Filósofa, que no advertía que la temperatura estaba subiendo</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">desproporcionadamente en la casa, a pesar de que las gotas de sudor</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">corrían deslizándose por sus senos levantados por su pushabras rojo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">&#8220;Hace calor&#8221;, murmuró la china que se perdió, pero inmediatamente el</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Simio le soltó una bofetada con una licuadora &#8211; la misma con la que</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">había hecho el ponche. &#8220;Aquí nadie se me alebresta&#8221;, dijo como caudillo,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">mientras todos (incluyendo los becerros) guardaban silencio, con</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">excepción de la tia anciana que seguía cantando en catalán.<span> </span>Mientras,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">el profesor Heidegger comenzaba a impacientarse por no poder dar su</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">conferencia sobre las moscas, y dijo: &#8220;no llamen a la policía: hay que</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">seguir con el programa&#8221;. Ante el azoro de todos, el Simio estuvo de</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">acuerdo y nos ordenó que tomáramos nuestros asientos, que el show debía</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">de continuar y que después de tanta planeación la muerte de Rayek no</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">podía venir a joderlo todo. El calor era ya insoportable, y no había más</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que ponche agrio que todos seguían tomando nomás por no dejar.<span> </span>Se</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">decidió que el programa iba a cambiarse y que antes de la presentación</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">de la Suprema Filósofa se presentaría la conferencia del profesor</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Heidegger (de haber sido de otra manera, todos nos habríamos ido antes).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Se apagaron las luces y Heidegger comenzó a mostrar transparencias de</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">moscas africanas y polacas. La Suprema Filósofa se sentó a mi lado, con</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">su coquetería de siempre, restregándose contra mi muslo y ante el seguro</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">enojo del Simio, que estoy seguro que me veía de lejos. Heidegger usaba</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">su tono de voz cansado y monótono para describir las relaciones sexuales</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">entre las moscas, lo cual daba paso a que todos perdiéramos la</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">concentración y nos pusiéramos a pensar en el siguiente acto,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">imaginándonos repetidamente a la Suprema Filósofa quitándose su brasier</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">rojo. La conferencia llevaba unos cuarenta minutos, y entre la monotonía</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">de la voz de Heidegger y<span> </span>los borregos que ya se habían desbandado por</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">la casa, nadie había advertido que la china que se perdió, tirada en el</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">suelo, estaba tomando poco a poco el color de la cara de Rayek. De</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">hecho, y a pesar de la oscuridad, sentí que todos comenzaban a</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">empalidecer ante mis ojos, incluido el Bolillo, y yo comencé a presentir</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que la gente a mi alrededor comenzaba a adquirir un adormecimiento que</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">iba más allá del aburrimiento normal de una conferencia sobre moscas. Al</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">tocar el brazo del Bolillo y sentirlo totalmente frío y duro, al igual</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">que el de la Suprema Filósofa que estaba sentada a mi izquierda,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">comprendí lo que estaba pasando.<span> </span>Con mucho cuidado, comencé a calcular</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">mis opciones. El Simio estaba cruzado de brazos, parado al fondo del</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">cuarto, listo para forzar en su asiento a quien quisiera escapar. Por</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">fortuna, el cable del proyector pasaba por debajo de mi silla, que a la</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">vez estaba cerca de la ventana que daba al patio.<span> </span>Mientras Heidegger</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">comenzaba a hacer un paréntesis para hablar sobre los moscos, en espacio</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">de un segundo jalé con toda violencia el cable, que no sólo apagó el</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">proyector sino que lo hizo caer violentamente sobre el suelo y alebrestó</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">a los borregos &#8211; ya todos los demás estaban muertos &#8211; y el Simio exclamó</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">algo en el momento en el que me arrojé a la ventana hacia el patio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Corrí con todas mis fuerzas mientras advertí que sangraba y que alguien</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">estaba persiguiéndome, pero libré la barda de la casa, pasé la tienda de</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">cobijas eléctricas y corrí hasta el metro más cercano, oyendo de lejos</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">la voz desquebrajada de la tía que cantaba una canción de amor de una</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">zarzuela catalana, temiendo por mi vida, pero más que nada entristecido</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">por la estupidez del Simio, que nunca supo expresar sus sentimientos por</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">la Suprema Filósofa y al que lo único que se le tenía que ocurrir fue</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">envenenar el ponche para tratar de recuperar inútilmente una época de</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>experiencias colectivas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><!--EndFragment--></p>
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